martes, 25 de abril de 2017

Algunas veces siento miedo.

El recordar duele, pero aun duele más cuando te das miedo cuando te recuerdas. Siempre he intentado alejar ese miedo que sentía hacia mi persona, ignorarlo. Era algo que me tenía prohibido a mi misma y a la mínima que se me pudiera pasar por la mente lo hacía desaparecer.

No era la única que lo tapaba. Quizás había problemas más gordos en mi vida, que hacían que no me pudiera permitir dejarme caer. Así pues, me dejé caer a escondidas. A escondidas de mí misma, mis pensamientos, mis miedos y terrores. Pero eso es otra historia.

El caso es, que durante mucho tiempo me dieron miedo mis reacciones. He podido estar tocando el suelo, y al mismo tiempo, tocando el cielo. Pero, yo nunca he tenido un problema, yo nunca lo he dudado, claro.

Después, hubo una etapa de tranquilidad, una tranquilidad inquietante. Es una pequeña cárcel de sentimientos que he fabricado en mi mente, que aun sigue protegiéndome. Si se me conoce, se verá que estoy mejor, pero miedo me da, miedo me da volver a las fases que me hacen tocar el cielo y la tierra, pues eso significaría, que mi más terrible sueño es cierto. 

Y yo que me doy de entendida del tema, porque lo he vivido de cerca, en familia, me encontraría, de repente atemorizada. Yo sé lo que hace ese miedo, yo lo sé; me sé sus fases y sus síntomas. Ahora, a la vez, no lo sé.

Esperemos.

lunes, 27 de marzo de 2017

"Tu boca sabe a lluvia y mandarina,
a blues, a bienvenidas y diamantes..."

"Tu boca sabe más de lo que cuenta
y sabe amarga y dulce como un cuento,
si miente sin querer me huele a menta,
si dice la verdad me sabe a viento.

"...Te beso y pierdo así mis facultades
mi boca son dos labios simplemente
que sueñan, al besarte, eternidades."
(L. Ramiro, 2016)


Y que me lleven a la tumba si no digo verdades,
verdades que convencen mi alma y controlan mis extremidades.
Que si yo siento que el mundo se cae,
conmigo se caen mis piernas con mis seguridades.

Porque ya no sé si mis convencimientos son reales,
pero desde la tumba, con dichas inseguridades,
sé que mis sentimientos seguirán siendo leales,
tan reales como tus frialdades.

...

Y frialdades son cuando no estás cerca,
pues tu calor es el que hecho de menos,
mientras me confío para ser igual de terca
y me encuentro con que me falta una tuerca.

Tonterías las mías junto con las tuyas,
tal para cual, y quién para quién.

No pretendo una disculpa,
ni un perdón.
Solo quiero que sepas,
que me hiero y quemo cuando pierdo tu atención.
Que tercos somos los dos,
pero sin ti se apaga mi corazón,
así que, por favor, olvidemos este resbalón.

...

Y sobretodo, que tu realidad sea parte de la mía,
así como mis defectos parte de la tuya.

"Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida, que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente, 
es un breve descanso muy cansado."
(F. Quevedo)