sábado, 15 de julio de 2017

Interpretaciones.

Me quemaba cuando callabas.
Me quemaba cuando opinabas entre líneas.
Me quemaba cuando hablabas y no escuchabas.

Hoy, me hieres cuando me haces sentir pequeña.
Cuando me siento aplastada, insultada y atada.
La palabra es impotencia, quizás.
Solamente sé que haces que sienta tal diversidad de cosas que no encuentro la palabra exacta.

En la actualidad, es tristeza lo que siento
y sobretodo, derrota por una fuerza que se come mis palabras,
que no se para a entenderlas y que, hace que se queden colgadas.

Estoy cansada, de disculparme por simplemente, sentirme pequeña y ahogada.
Ojalá sintieses un minuto de ansiedad que me has podido producir,
por acciones delicadas, que, como una hoja de papel rajan.

Hoy, quiero que me sientas en tus pasados silencios.
Que me sientas en dichos actos encubiertos.

Que después de dar el primer paso muchas veces,
de sentirme pequeña y disculparme tantas veces,
sientas mis sinceras disculpas, todas y cada una de ellas,
mis temores y esperanzas.

Estoy cansada, de que yo sea quien quiera arreglar las cosas.

Atento a mis interpretaciones, hoy me posiciono, me pongo de pie y me prometo, que no volveré a sentirme pequeña.

martes, 25 de abril de 2017

Algunas veces siento miedo.

El recordar duele, pero aun duele más cuando te das miedo cuando te recuerdas. Siempre he intentado alejar ese miedo que sentía hacia mi persona, ignorarlo. Era algo que me tenía prohibido a mi misma y a la mínima que se me pudiera pasar por la mente lo hacía desaparecer.

No era la única que lo tapaba. Quizás había problemas más gordos en mi vida, que hacían que no me pudiera permitir dejarme caer. Así pues, me dejé caer a escondidas. A escondidas de mí misma, mis pensamientos, mis miedos y terrores. Pero eso es otra historia.

El caso es, que durante mucho tiempo me dieron miedo mis reacciones. He podido estar tocando el suelo, y al mismo tiempo, tocando el cielo. Pero, yo nunca he tenido un problema, yo nunca lo he dudado, claro.

Después, hubo una etapa de tranquilidad, una tranquilidad inquietante. Es una pequeña cárcel de sentimientos que he fabricado en mi mente, que aun sigue protegiéndome. Si se me conoce, se verá que estoy mejor, pero miedo me da, miedo me da volver a las fases que me hacen tocar el cielo y la tierra, pues eso significaría, que mi más terrible sueño es cierto. 

Y yo que me doy de entendida del tema, porque lo he vivido de cerca, en familia, me encontraría, de repente atemorizada. Yo sé lo que hace ese miedo, yo lo sé; me sé sus fases y sus síntomas. Ahora, a la vez, no lo sé.

Esperemos.